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Asgard es una fría región al norte de Europa. Esta tierra se encuentra siempre congelada y la mayoría de sus habitantes nunca ha visto o disfrutado la luz del sol. Pero este sacrificio lo hacen para evitar que los hielos eternos se derritan y destruyan al mundo. Estas tierras son los dominios del dios Odín... y en ellas reina la noble Hilda de Polaris. Hilda es la representante de Odín en las heladas tierras de Asgard y se encarga de rezar al dios Odín para que el hielo de los polos no se derrita.

Cuando Hilda estaba rezando, una voz de lo más profundo del océano congelado le habló. Le dijo sobre los cambios que se estaban dando en el Santuario y que era hora de que la gente de Asgard saliera del eterno frío. Para ayudarle en su misión, Hilda debería de despertar a los Dioses Guerreros y derrotar a Atena y sus Santos del Zodiaco. Hilda no puede hacerlo y le pregunta el nombre de la persona que le habla, como respuesta, el mar la levanta y le coloca a Hilda el Anillo de los Nibelungos para dominar su mente.

El Anillo dorado de los Nibelungos tiene la facultad de hacer que la persona que lo usa sea esclava de la persona que se lo puso. Este poderosos anillo no lo puede quitar nadie; aunque cuenta la leyenda que la espada Balmung del dios Odín tiene el suficiente poder para quitar y destruir el Anillo de los Nibelungos. Con el Anillo de los Nibelungos en su mano y con el poder de su estrella guardiana Polaris, Hilda invoca a los Dioses Guerreros representados por las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor. Siegfried, el legendario guerrero invencible y su armadura Dubhe de Alpha; Hagen, el caballo de seis piernas y su armadura Merak de Beta; Thor, el gigantesco guerrero y su armadura Phecda de Gamma; Alberich, el guerrero de la sabiduría y su armadura Megrez de Delta; Fenrir, el lobo solitario y su armadura Aliotho de Epsilon; Syd, el tigre vikingo y su armadura Mizar de Zeta; y Mime, el guerrero del arpa y su armadura Benetnasch de Eta.

Todos los Dioses Guerreros se presentan ante Hilda de Polaris. Es hora de salir de las frías tierras de Asgard para ir a una tierra donde brille el sol, y para ello hay que vencer a Atena y sus Santos del Zodiaco. En el Santuario, dentro de la casa de Tauro, el Santo Dorado Aldebarán siente una presencia hostil y al voltear lo ataca un dios guerrero. Aldebarán cae al suelo por el golpe. En la mansión de la Fundación Kiddo, Jabu de Unicornio y sus Santos de Bronce le llevan la noticia a Saori, que se encuentra en el jardín. Aldebarán está con vida, pero ¿quién pudo haberlo derrotado de un sólo golpe?. En ese momento el aire se enfría y aparece Syd de Mizar ante Atena. Syd le dice a Atena que viene de Asgard con la misión de llevarle a Hilda de Polaris la cabeza de Atena. Jabu y los otros Santos lo intentan atacar, pero no son nada contra Syd.

Cuando Syd lanza su golpe para cortarle la cabeza a Atena, es detenido por una cadena. Al voltear, Syd ve a Shun, el Santo de Andrómeda en su nueva armadura y a Seiya, el Santo de Pegaso también con una nueva armadura. Seiya lanza su Golpe de Meteoro, pero Syd lo esquiva y responde con su Garra del Tigre Vikingo, la cual lastima a Seiya. Shun ataca con sus cadenas, pero Syd es más astuto y se prepara para golpearlo cuando llega Ikki, el Santo del Fénix con su nueva armadura para salvar a su hermano Shun. Ikki se prepara para pelear con Syd cuando lo detiene Seiya para que pueda pelear con él. Seiya lanza su Golpe de Meteoro y esta vez logra tirar a Syd, pero sin sentirlo, Seiya también recibe una de las garras de Syd. Syd se enfurece y se prepara para atacar a Seiya cuando Atena, Shiryu y Hyoga los detienen. Shiryu y Hyoga también portan nuevas armaduras. Ante esto Syd se da cuenta que si quiere la cabeza de Atena tendrá que matar a sus Santos y decide regresar a Asgard.



Las armaduras de los Santos de bronce fueron revividas de los daños sufridos en la batalla de las doce casas por la sangre de los Santos Dorados que sobrevivieron a la batalla.

Hyoga va a Asgard y se encuentra con la hermana de Hilda, Flher; poco después llegan Saori, Seiya y Shun para que Flher les cuente del peligro que asecha a todo el mundo. Sin las oraciones de Hilda, poco a poco el hielo que forma los polos norte y sur, se derrite y esto causará inundaciones en todo el mundo. Hilda fue poseída por el poder del Anillo Nibelungo y la única forma de salvarla es consiguiendo la espada Balmung. Para conseguir esta espada, tienen que juntar los Siete Zafiros de Odín, que se encuentran incrustados en las armaduras de los Dioses Guerreros.

Hilda de Polaris y sus Guerreros Sagrados aparecen frente a Seiya y sus amigos. Atena, para retrasar el deshielo, usa su cosmo y logra detenerlo un poco. Hilda les dice a los Santos que Atena no podrá soportar y morirá cuando el sol se ponga, Seiya se prepara para atacar, pero Hilda le dice que los estará esperando en el palacio Garumara y ella y sus Guerreros desaparecen. El palacio Garumara se encuentra en la parte más alta de Asgard, junto a la estatua de Odín, así que los Santos del Zodiaco tiene que vencer a los Dioses Guerreros, juntar los Zafiros de Odín y llegar al palacio Garumara para liberar a Hilda y salvar a Atena antes que el sol se ponga. Seiya, Shun y Hyoga avanzan hasta encontrar a Thor Phecda Gamma. Seiya decide quedarse a pelear con Thor, mientras Shun y Hyoga se dirigen al palacio Garumara, pero con sus martillos, Thor los desmaya. Seiya se enfrenta a Thor y su golpe Hércules Titánico. La victoria se inclina hacia Thor y cuando se prepara para matar a Seiya, aparece Shiryu y lo salva.

Seiya le explica la situación y le dice que se adelante mientras él derrota a Thor. No muy seguro, Shiryu avanza y Seiya sigue combatiendo con Thor.

Durante la pelea, Thor le cuenta a Seiya que un día él estaba cazando cerca del palacio Garumara y los guardias del palacio lo atacaron e hirieron con una flecha. Hilda apareció y curó la herida de Thor con su cosmo. Seiya le dice a Thor que Hilda ha sido poseída por el demonio, y Thor empieza a dudar de los motivos de Hilda. Al final, Seiya vence a Thor, quien le pide que salve a Hilda. Seiya tiene uno de los Zafiros de Odín y sigue su camino hacia el palacio Garumara.

Mientras tanto, Shiryu va caminando y recuerda como Shura, Santo Dorado de Capricornio sacrificó su vida por salvarlo. En ese momento, una manada de lobos lo rodean y lo atacan. Shiryu los vence fácilmente, pero aparece Fenrir de Aliotho y lo ataca con su golpe Garra de Lobo Asesino. Con su golpe, Fenrir lastima los ojos de Shiryu, quien tiene que guiarse por sus otros sentidos para vencerlo. Fenrir le cuenta la historia del por qué vive con lobos.

Fenrir era el hijo de una de las familias más importantes de Asgard. Siendo niño sus padres fueron atacados por un oso, mientras realizaban un paseo a caballo por los bosques. Fenrir pidió ayuda a los amigos de su padre, pero estos mejor escaparon. Cuando el oso iba a atacar a Fenrir, apareció una jauría de lobos, que furiosos se lanzaron contra el oso, salvando así a Fenrir. Al quedar huérfano, Fenrir se crió con los lobos y empezó a cazar y vivir como ellos.

Shiryu utiliza su poder Dragón Naciente y Fenrir lo esquiva y ataca a Shiryu con su Garra de Lobo Asesino, cortándole la piel al Dragón. Shiryu lanza su golpe contra la cascada congelada que se encuentra a su espalda y ocasiona una avalancha que sepulta a Fenrir. Ya con el Zafiro de Odín, Shiryu no puede mantenerse de pie por el cansancio y cae a la nieve.

En esos momentos, Hyoga fue atacado por la Fuerza Congelante de Hagen de Merak. Hyoga sigue a Hagen a una gruta donde corría un río de lava. Hagen atacó con su Rayo de Fuego y Hyoga lo evitó con su Trueno de la Aurora. El Cisne se da cuenta que Hagen de Merak puede atacar tanto con frío como con calor. Mientras tanto, Kiki siente el cosmo del Cisne y le avisa a Flher que Hagen está peleando con Hyoga. Flher no quiere dejar sola a Atena, pero decide ir con Kiki a buscarlos. En la gruta, Hagen va ganando la batalla contra Hyoga cuando llega Flher y se interpone entre ambos. Hagen le pide que se aparte pero Flher se niega. Con mucho dolor, Hagen lanza su Rayo de Fuego contra Hyoga, aunque su amada Flher saliera lastimada. Hyoga protege a Flher del poder de Hagen y luego, usando todo su cosmo lanza la ejecución de Aurora, derrotándolo y consiguiendo su Zafiro de Odín. Kiki se lleva a Flher a una cabaña para sanar sus heridas.


Mientras tanto Shun caminaba con dirección al palacio Garumara cuando escucha una melodía. Esta melodía proviene del arpa de Mime de Benetnasch. Mime atacó rápidamente a Shun, pero cuando Shun intentó devolver el ataque, la cadena de Andrómeda no reaccionaba ante la presencia de Mime. Shun se da cuenta que Mime escondía su presencia con la música que toca en su arpa, así que Shun decide no prestarle atención a la música para poder atacar a Mime. Aun así, Mime logra escapar de la cadena de Andrómeda. La cadena de Andrómeda reacciona ante una presencia hostil, que pueda dañar a Shun, pero Mime no emite un cosmo hostil al no sentir odio hacia su adversario. Aunque Shun parece derrotado, se quita la armadura de Andrómeda y ejecuta la Tormenta Nebular. Mime es lanzado, pero se salva al usar las cuerdas de su arpa. Shun no entiende cómo una persona que puede tocar tan bella canción, puede ser tan malo, a lo que Mime le confiesa que él es hijo adoptivo de Folker, un valiente guerrero de Asgard.

En una incursión a un país vecino, Folker accidentalmente mató a los padres de Mime. Al ver que Mime quedó desprotegido, Folker se lo llevó a Asgard. Folker quería que Mime se convirtiera en uno de los Dioses Guerreros y lo sometió a duras jornadas de entrenamiento, sin embargo, a Mime le gustaba más la música. Desesperado por despertar al guerrero que dormía en el alma de su hijo adoptivo, Folker le dijo a Mime que el verdugo de sus padres había sido él. Con odio, Mime atacó a Folker hasta matarlo.

Mime se prepara y ataca a Shun con su poder Réquiem de Cuerdas. Tocando su arpa, Mime aprisiona a Shun y comienza a cortarlo, pero cuando se prepara para matarlo, las cuerdas son cortadas por las plumas del Ave Fénix. Mime intenta ejecutar su poder Réquiem de Cuerdas, pero Ikki lo evade y lanza su Golpe Fantasma contra Mime. Mime recuerda como Folker, su padre adoptivo, lo cuidaba y protegía de todo, a pesar de ser muy rudo en el entrenamiento, Folker quería mucho a Mime.

Mime maldice al Fénix por haberle hecho recordar el amor de su padre adoptivo y se prepara para matarlo, pero el odio desatado de Mime hace que las cadenas de Andrómeda lo ataquen. Ikki le dice a Shun que no interfiera; Mime e Ikki se atacan con todo su poder. Mime felicita a Ikki ya que con su confianza y poder, seguramente podrán vencer al mal que se ha apoderado de Hilda; después de decir esto, Mime cae muerto. Ikki le dice a Shun que tome el Zafiro de Odín y que se adelante. Cuando Shun se ha ido, Ikki felicita a Mime, pero lamenta no poder cumplir con el último deseo de Mime; y después también cae Ikki en la nieve. En el palacio Garumara, Syd de Mizar y Siegfried desconfían de Alberich, ya que al parecer, Alberich quiere juntar los Zafiros de Odín para él mismo y así conseguir la espada Balmung de Odín para vencer a Hilda de Polaris y coronarse como gobernante de todo Asgard. Mientras tanto, Marin (entrenadora de Seiya) llega a la cabaña donde se encuentran Flher y Kiki. Flher le cuenta a Marin sobre un peligro oculto y Marin decide ir a avisarles a los Santos.


En el bosque, Alberich espera a los Santos de Atena para eliminarlos, pero ve pasar una sombra y la ataca. Esta sombra es Marin, que se dirigía al palacio Garumara. Marin ataca a Alberich, pero su poder no es nada ante la Coraza Amatista de Alberich. Así, Marin queda encerrada en la coraza. Seiya llegó y al ver la prisión de Marin, atacó sin piedad a Alberich.

A punto de ser derrotado, Alberich le dice a Seiya que si lo mata, Marín nunca saldrá de la Coraza Amatista, la cual le quitará toda su energía hasta dejarla en los huesos. Seiya se distrae por un momento y Alberich lo aprovecha para encerrarlo en la Coraza Amatista. Ahora Alberich tiene su Zafiro de Odín y el Zafiro que Seiya le quitó al gigantesco Thor.

Hyoga llega al bosque y ve como están encerrados Marín y Seiya. Alberich invoca a la Espada de Fuego y ataca a Hyoga. Herido por la batalla con Hagen de Merak, Hyoga no puede con el poder de Alberich y cae. Cuando Alberich lanza su poder Coraza Amatista contra Hyoga, llega Shiryu y con su escudo evita el poder de Alberich. Sin fuerzas, Hyoga cae en el suelo y Alberich tiene dos de los siete Zafiros de Odín más el suyo.

Alberich ataca a Shiryu con la Espada de Fuego, pero Shiryu ejecuta su Dragón Naciente y logra quitarle la espada a Alberich. Shiryu le dice a Alberich que saque a sus amigos de las Corazas Amatistas, pero Alberich lo ataca con su técnica Fuerzas de la Naturaleza. De pronto, Shiryu es atacado por los árboles que lo rodeaban y aunque se intenta defender, es golpeado severamente.

Shiryu recuerda que su maestro le contó que varios años atrás, peleó con un Guerrero de Asgard. Este Guerrero lo atacó con el poder Fuerzas de la Naturaleza, pero su maestro se hizo uno con la naturaleza y evitó el ataque, derrotándolo. Shiryu hace lo mismo y evita el ataque de Alberich. Como su técnica Fuerzas de la Naturaleza no funcionó, Alberich usa la Coraza Amatista, pero el escudo del Dragón logra evitarla. Ambos peleadores se encuentran empatados. Shiryu se quita la armadura del Dragón y Alberich lo ataca con la Coraza Amatista, pero Shiryu la esquiva y golpea con su Dragón Naciente a Alberich. Shiryu sabía que si se quitaba el escudo del Dragón, Alberich lo atacaría con la Coraza Amatista, poder que ya había visto en varias ocasiones Shiryu. Con Alberich muerto, Seiya y Marin salen de las corazas que los aprisionaban. Shiryu y Marin le dicen a Seiya que siga adelante y Sheena llega para ayudar a Marin. Así, Seiya y Hyoga avanzan al palacio Garumara con cinco Zafiros de Odín.


Seiya y Hyoga llegan al palacio Garumara y se encuentran frente a Syd de Mizar. Cuando Seiya se prepara para atacarlo llega Shun y les dice que sigan adelante mientras él pelea con Syd. Seiya y Hyoga avanzan mientras Andrómeda se queda peleando. Shun lanza sus cadenas contra Syd, quien las evita usan una ventisca de aire frío. Con sus cadenas congeladas, Shun se quita su armadura y se prepara para atacar con su Tormenta Nebular.

En otro lado, Marin le cuenta a Sheena sobre el secreto oculto de Syd de Mizar que le había contado Flher, la hermana de Hilda. Al enterarse, Sheena se dirige al palacio Guarumara para advertir a los Santos del Zodiaco. En el palacio, Shun ejecuta su Tormenta Nebular y Syd ataca con su Impulso Azul. A pesar de la fuerza del ataque de Syd, Shun comienza a tomar ventaja. De pronto alguien lanza su poder contra Shun, pero una sombra lo intercepta. Shun logra vencer a Syd, pero ve a Sheena herida en un brazo. De pronto, una voz le explica a Shun que si esa mujer no se hubiera atravesado, ya estaría muerto.

Sheena se da cuenta que lo que le dijo Marin era verdad, existe otro Guerrero Sagrado de Zeta a parte de Syd. Entonces aparece Bud, Guerrero Sagrado de Arkor de Zeta. Bud es el hermano gemelo de Syd y también fue convocado como Guerrero Sagrado de Zeta y sombra de Syd de Mizar.

Syd y Bud fueron los hijos de una de las familias nobles de Asgard. Por haber nacidos gemelos, sus padres se vieron obligados a escoger entre uno de los dos, pues se creía que los gemelos traían mala fortuna a la familia. Fue así como uno de los niños fue abandonado en la nieve, para que el frío le arrebatara la vida. Una pareja de campesinos lo encontró, le salvaron la vida y lo tomaron como su hijo. Como testigo de su origen, sólo quedó una fina daga con el nombre Bud en ella. Años más tarde, mientras Bud perseguía una presa, se encontró con sus padres y su hermano. Syd cambió a Bud la vida de un conejo, por una daga que llevaba en el cinto y que era igual a la que él usaba. Desde ese día, Bud decidió ser mejor que su hermano y entrenó mucho tiempo, pero cuando fue llamado para ser el Guerrero Sagrado de Arkor de Zeta, se dio cuenta que Syd había sido llamado antes, para ser el Guerrero Sagrado de Mizar de Zeta.

Cuando los Guerreros Sagrados se fueron, Bud habló con Hilda, quien le dijo que debería proteger a su hermano Syd como su sombra; pero si Syd moría, entonces Bud sería el único Guerrero Sagrado de Zeta. Ahora con Syd vencido, Bud era el nuevo Guerrero Sagrado de Zeta. Mientras tanto, Hilda le cuenta a Siegfried sobre Syd y su hermano gemelo Bud. Siegfried no puede entender como pudo permanecer desapercibido durante tanto tiempo


Sheena intenta atacar a Bud, pero él utiliza su técnica Garra de la Sombra del Tigre Vikingo y la vence. Cuando Bud ataca a Shun, aparece el Fénix para defender a su hermano. Bud le cuenta como fue él quien venció a Aldebarán de Tauro en el Santuario. Cuando Syd lo atacó, Aldebarán pudo esquivar la Garra del Tigre Vikingo de Syd; pero Bud, quien miraba desde lo más alto de la casa de Tauro lo atacó por la espalda y Aldebarán no pudo esquivar ese golpe.

Bud se prepara para acabar con Shun, pero aparece el Fénix para salvar a su hermano. Bud se burla de ellos e Ikki lo ataca con el Golpe Fantasma del Fénix. Bud es dañado por el golpe del Fénix y recuerda que no odia a su hermano Syd, ya que siempre lo protegió como su sombra, incluso cuando Shun estaba a punto de vencerlo. Bud se prepara para atacar a Ikki, cuando Syd se levanta y sujeta al Fénix para que no esquive el golpe de Bud.

Syd le dice a Bud que lance su golpe, pero si Bud lo hace Syd morirá también. Syd le explica que no importa, ya que él merece ser el Guerrero Sagrado de Zeta. Bud lo piensa, y no lanza su golpe. Syd cae muerto y Bud levanta su cuerpo para llevárselo. Antes de salir del palacio, Bud le dice al Fénix que espera que logren sacar a Hilda del hechizo del Anillo de los Nibelungos, para poder vivir en un mundo donde los hermanos no tengan que odiarse.

Sentada en su trono, Hilda no puede creer que casi todos sus Guerreros Sagrados han sido vencidos por los Santos de Atena. De pronto, una canción inunda toda la sala y una voz le dice a Hilda que los Guerreros Sagrados son unos inútiles.

Afuera del palacio Garumara, frente a la estatua de Odín, Seiya y Hyoga se encuentran a Siegfried Dubhe de Alpha, el último Guerrero Sagrado de Asgard por vencer. Seiya y Hyoga atacan a Siegfried, pero sucumben ante el poder Espada de Odín de Siegfried. Seiya se levanta y vuelve a atacar, pero su poder no es nada contra la Ventisca de Dragón. Seiya no puede creer que Siegfried sea el legendario e inmortal guerrero.


Se cuenta que el legendario Siegfried derrotó al dragón de dos cabezas y al bañarse en la sangre del dragón, Siegfried se volvió inmortal. Cuando Siegfried peleaba con Seiya, apareció Shun y atacó con su cadena de Andrómeda, pero también cayó ante la Espada de Odín de Siegfried. Con todos los Santos de Atena casi muertos, Siegfried canta victoria cuando aparece Shiryu de Dragón para enfrentarlo.

Usando toda su fuerza, Shiryu logra ver el golpe Ventisca de Dragón de Siegfried y lanza su golpe contra el corazón de Siegfried. Shiryu le explica a Siegfried que sólo le marcó a Seiya su punto débil para que logre derrotarlo. Shiryu recuerda que, cuando el legendario Siegfried se bañó en la sangre del dragón de dos cabezas, una hoja cayó en su espalda al nivel del corazón. evitando que la sangre de la inmortalidad tocara ese lugar. Así, un día cuando el legendario Siegfried tomaba agua, uno de sus enemigos le clavó una lanza en esa zona y Siegfried murió.

Ya sin energía, Shiryu cae al suelo y Seiya se prepara para atacar a Siegfried. Siegfried ejecuta su Ventisca de Dragón y Seiya su Golpe de Meteoro. Siegfried es golpeado varias veces y cae derrotado. Seiya se prepara para quitarle a Siegfried su Zafiro de Odín, cuando escucha una melodía en flauta y aparece un nuevo guerrero.

Este guerrero es Sorrento de Sirene, uno de los Generales Marinos del Templo de Poseidón. Su misión era llevar a Hilda y a Siegfried con Poseidón. Los Santos de Atena se enteran que fue Poseidón quien le puso el Anillo de los Nibelungos a Hilda, en su plan para dominar el mundo de la superficie. Sorrento explica que esperaban que los Guerreros Sagrados vencieran a Atena, pero parece que no pudieron con sus Santos.

Seiya no puede dejar que Sorrento se lleve a Hilda, ya que sin ella no podrán salvar a Atena. Seiya ataca a Sorrento, pero él comienza a tocar la Melodía de la Muerte y hechiza a Seiya. Sin poderse defender, Seiya recibe el golpe de Sorrento con toda su fuerza. De pronto, Siegfried se levanta y se acerca a Seiya. Levantando su brazo, Siegfried golpea su armadura y se quita su Zafiro de Odín para entregárselo a Seiya. Siegfried voltea y se prepara para atacar a Sorrento y por fin salvar a su diosa Hilda.


La música de Sorrento también hechiza a Siegfried. Para evitar oírla, Siegfried se rompe los tímpanos, pero aún sordo puede oírla, ya que la Melodía de la Muerte entra directamente al cerebro. Sorrento se lanza contra Siegfried y lo atraviesa con su mano, pero cuando trata de sacarla no puede. Con una técnica muy parecida al Ultimo Dragón de Shiryu, Siegfried aprisiona a Sorrento y se lo lleva a las estrellas. Ahora con los Siete Zafiros de Odín, Seiya sólo tiene que llamar a la espada Balmung para quitarle a Hilda el Anillo de los Nibelungos y así salvar a Atena, pero Hilda de Polaris no se da por vencida tan fácilmente.

Usando el poder de su lanza, Hilda ataca a los Santos de Atena, pero Seiya de Pegaso logra ponerse de pie y se dirige hacia la estatua de Odín. Para evitarlo, Hilda usa su lanza contra Seiya, pero se atraviesa Ikki de Fénix y recibe el golpe de la lanza de Hilda para que Seiya invoque a Odín. Hilda usa el poder del Anillo de los Nibelungos para atacar a Seiya, justo cuando el Pegaso pedía ayuda a Odín. El golpe del Anillo de los Nibelungos empuja a Seiya al borde del abismo y lo tira, pero para sorpresa de Hilda de Polaris, Seiya sale del abismo con la misteriosa armadura de Odín y la espada Balmung en su mano.

Hilda trata de defenderse con el Anillo de los Nibelungos, pero la espada Balmung es mucho más poderosa. Seiya duda de blandir la espada contra Hilda, pero el mismo dios Odín le dice que no tema y que salve a Hilda del poder del Anillo de los Nibelungos. Con un sólo golpe, Seiya corta el Anillo de los Nibelungos e Hilda cae desmayada. Apenas recobró la conciencia, Hilda empezó a orar a Odín para que todo volviera a la normalidad y así salvar a Atena.

La batalla de Asgard ha terminado. Hilda, Flher, Kiki y los Santos de Atena corren al lugar donde Atena estaba evitando el deshielo de los polos. De pronto, el mar alrededor de Atena se agita y una ola enorme se lleva a Atena. No hay duda, Poseidón no se ha dado por vencido en su meta de dominar el mundo de la superficie y ahora los Santos del Zodiaco deben ir al Santuario del Mar para salvar a Atena y vencer a Poseidón, dios de los siete mares.


Estás escuchando: Soldier Dream (El Segundo opening de Saint Seiya) ^_^

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